A veces, muchas veces siento que voy a desaparecer.
Mejor dicho quisiera desaparecer por un tiempo, olvidarme quien soy, que existo, porque existo, simplemente desaparecer, y que nadie me extrañe, ni se acuerden quien soy, o era. Irme sin dejar ningún rastro, que no sepan que cosas me hacían feliz, que cosas me angustiaban, aquellas que tanto me gustaban y las que odiaba.
Hacer de cuenta que nunca estuve, nunca pertenecí, nunca fui parte.
Simplemente esfumarme, irme con una ráfaga de viento, con una ola en el mar.
Pero las ideas se confunden, ya nosé si es que realmente quiero que eso pase, siento que va a pasar, o está pasando.
Creo que es eso, está pasando… Me estoy yendo, estoy dejando de ser… Estoy desapareciendo y aparece alguien totalmente desconocido en mí y a la vez tan conocido como mi antigüo yo.
Siento que me odio, no me entiendo, las cosas que antes me hacían feliz pasan a ser insoportables, las risas que tan bien me hacían me lastiman. Lo que antes era insoportable me hace feliz y lo que me lastimaba ahora me da risa. ¿Porqué?
Pero cuantas más preguntas me hago menos respuestas quiero entontrar.
Me gustaba estar como antes, no entender demasiado. Volver a ese estado de neutralidad de hace un tiempo... Nada pasaba, nada dolía, nada me lastimaba.
¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE NO PUEDO HACERLO TODO?
Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se vuelven años. Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas. Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón: pero nunca, NUNCA TE DETENGAS!