Al final estamos rodeados de límites que no se pueden cambiar, porque sino la sociedad te mira mal y habla de vos como si fueras un rebelde que no cumple las normas establecidas y "Ay por Dios". Me gustaría que todos esos supieran de cordura y de convicciones, además del sentido común que dicen tener. Ah, estupideces, no saben más que decir estupideces. Nadie va a morir por experimentar y encontrar sus límites dentro de lo común, y si no fuera por estos parámetros que imponen, todos sabríamos que hacer y que no hacer con nuestra vida por vivencia propia.
Me hartan los límites y el que dirán; pero en verdad, aunque quiera cambiar esto y haga todo el esfuerzo posible, tengo esa duda, esa sensación de poca certeza y de poca efectividad de mis actos. No quiero que las cosas me salgan mal y frustrarme; pero si fallo, sé que es lo que no tengo que volver a hacer, Y VOY A SEGUIR INTENTANDO.
Tweed.