¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE NO PUEDO HACERLO TODO?




Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se vuelven años. Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas. Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón: pero nunca, NUNCA TE DETENGAS!
No se que decir, no se que hacer. Afuera llueve y seguramente estaría ahí bajo la lluvia si no fuera por las estúpidas costumbres de esta sociedad de "resguardarse de ella"; son gotas, gotas de vida que al fin y al cabo no hacen mal alguno, es más: revitalizan cada ser que rozan.

Al final estamos rodeados de límites que no se pueden cambiar, porque sino la sociedad te mira mal y habla de vos como si fueras un rebelde que no cumple las normas establecidas y "Ay por Dios". Me gustaría que todos esos supieran de cordura y de convicciones, además del sentido común que dicen tener. Ah, estupideces, no saben más que decir estupideces. Nadie va a morir por experimentar y encontrar sus límites dentro de lo común, y si no fuera por estos parámetros que imponen, todos sabríamos que hacer y que no hacer con nuestra vida por vivencia propia.

Me hartan los límites y el que dirán; pero en verdad, aunque quiera cambiar esto y haga todo el esfuerzo posible, tengo esa duda, esa sensación de poca certeza y de poca efectividad de mis actos. No quiero que las cosas me salgan mal y frustrarme; pero si fallo, sé que es lo que no tengo que volver a hacer, Y VOY A SEGUIR INTENTANDO.

Tweed.