Es muy importante la educación de tus padres y el trato de ellos hacia ti, como también tu colegio y la sociedad en la que creces. No obstante, no puedes responsabilizarlos de tu forma de vivir y de tus fracasos. Tienes la inteligencia para cambiar lo que sea necesario, para lograr ser quien quieras ser. Si tu persona no encaja en el mundo que te rodea, si te sientes incómodo haciendo lo que supuestamente te gusta, y todos te miran como sapo de otro pozo, pues es así: no estas en tu lugar. Pero no cambies, búscate otro pozo, encuentra tu lugar, aquél en que el mundo que te rodee sea tu mundo. Sólo tú eres responsable de tu persona, no busques tus excusas en los demás.
¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE NO PUEDO HACERLO TODO?
Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se vuelven años. Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas. Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón: pero nunca, NUNCA TE DETENGAS!