La chica del café, está enamorada del sonido que hace la silla de la mesa #7; cuando un cliente se sienta en ella.
Le gusta explotar las burbujas de los papeles de plástico y ordenar sus pares de zapatos por color. No usa jabones con olores, ni come helado de chocolate los días Jueves.
El muchacho que vende sueños con su violín, ha decidido pasar por allí.
A él, le apasionan las mariposas azules y amarillas. Colecciona fotografías de mujeres pelirrojas y ama que sus dedos se arruguen luego del baño.
Al entrar al café, ha notado el color manzana del cabello de Emma.
Estaba seguro de que era ella.
Pidió uno sin azúcar y se sentó en la silla de la mesa #7. La miró con disimulo por varios minutos y terminó de beber. Luego, se escucharon sus pasos tras la puerta del lugar, y en la barra, una nota que decía:
Eres tú. La que desprendió mariposas de su estómago al verme.
Eres tú y yo lo sé.
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La chica del café, sin duda, se ha enamorado.
Emma sabe que mañana volverá, a la misma hora, y ella le esperará con una sonrisa.
¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE NO PUEDO HACERLO TODO?
Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se vuelven años. Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas. Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón: pero nunca, NUNCA TE DETENGAS!