¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE NO PUEDO HACERLO TODO?




Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se vuelven años. Pero lo importante no cambia: tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida, detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas. Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lastima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón: pero nunca, NUNCA TE DETENGAS!

Ahora, aunque en el mundo hay guerra, está emergiendo un enorme cambio. Aunque parezca increíble, en un mundo lleno de bombas capaces de destruirlo todos está naciendo en lo más profundo de cada alma humana un “no quiero más, quiero más humanidad”. Se está empezando a pensar para qué más armas si ya hay demasiadas, para qué más guerras si nada con ellas se logra. Todos podemos vivir aquí, todos podemos ayudarnos y estar en equilibrio. En la gente está creciendo el poder de hacer algo, de ser escuchado en el otro lado de mundo, en un contacto directo. Poder pedir ayudar desde muy lejos y desde muy lejos poder ayudar. Está creciendo en todos una mayor espiritualidad, donde vale más el saber convivir que el sobrevivir.